miércoles, 4 de julio de 2012

Resilencia


   
    
RESILIENCIA (del verbo latino resilio, resilire: ‘saltar hacia atrás, rebotar’)

       En ingeniería, RESILIENCIA es una magnitud que cuantifica la cantidad de energía por unidad de volumen que almacena un material al deformarse elásticamente debido a una tensión aplicada.

      La RESILIENCIA (en ecología) se refiere a la capacidad de las comunidades de absorber (en el sentido de soportar) perturbaciones;

      La RESILIENCIA aplicada a la Criatura Intelectual se refiere a la capacidad de las personas o grupos para sobreponerse al dolor emocional para continuar con su vida.

      Luego de observar la presencia de patologías físicas, psicológicas y sociales  que se presentan en las criaturas intelectuales consecuencia los factores de riesgo en el modo de vida ya sea de trabajo, consumo cotidiano,  relaciones políticas, culturales, vida plagada de estresores, sobrecargas físicas, exposición a peligros, penurias y en algunos casos personas, que pudieron sufrir  experiencias de estrés y/o fue criado por familias disfuncionales por peleas, divorcio con ausencia del padre, alcoholismo o enfermedades mentales; surgió un hecho curioso, hubo un grupo de personas que sometidos a los mismos factores lograron un desarrollo sano y positivo: estos sujetos fueron definidos como resilientes, entonces se formulo una nueva pregunta: ¿por qué no se enferman los que no se enferman?

      Se notó que todos los sujetos que resultaron resilientes tenían, por lo menos, una persona (familiar o no) que los aceptó en forma incondicional, independientemente de su temperamento, su aspecto físico o su inteligencia. Necesitaban contar con alguien y, al mismo tiempo, sentir que sus esfuerzos, su competencia y su autovaloración eran reconocidas y fomentadas, y lo tuvieron. Eso hizo la diferencia. Werner dice que todos los estudios realizados en el mundo acerca de los niños desgraciados, comprobaron que la influencia más positiva para ellos es una relación cariñosa y estrecha con un adulto significativo.

Pilares de la resiliencia: a partir de esta constatación se trató de buscar los factores que resultan protectores para los seres humanos, tratando de estimularlos una vez que fueran detectados. Así se describieron los siguientes:

Autoestima consistente. es el fruto del cuidado afectivo consecuente del niño o adolescente por un adulto significativo, “suficientemente” bueno y capaz de dar una respuesta sensible.
Introspección. Es el arte de preguntarse a sí mismo y darse una respuesta honesta. Depende de la solidez de la autoestima que se desarrolla a partir del reconocimiento del otro.
Independencia. Se definió como el saber fijar límites entre uno mismo y el medio con problemas; la capacidad de mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento. Depende del principio de realidad que permite juzgar una situación con prescindencia de los deseos del sujeto.
Capacidad de relacionarse. Es decir, la habilidad para establecer lazos e intimidad con otras personas, para balancear la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a otros. Una autoestima baja o exageradamente alta producen aislamiento: si es baja por autoexclusión vergonzante y si es demasiado alta puede generar rechazo por la soberbia que se supone.
Iniciativa. El gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más exigentes.
Humor. Permite ahorrarse sentimientos negativos.-
Creatividad. La capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden. Fruto de la capacidad de reflexión, se desarrolla a partir del juego en la infancia.
Moralidad. Entendida ésta como la consecuencia para extender el deseo personal de bienestar a todos los semejantes y la capacidad de comprometerse con valores.
Capacidad de pensamiento crítico Pilar que mi parte modifica por el entusiasmo que propone frente a la adversidad  modos de enfrentarlas y cambiarlas.

                        Finalmente estoy seguro que tanto Uds. como yo,  hemos olvidado la difícil palabra, pero indudablemente su contenido debe marcarnos como personas, recordando que el desarrollo de estas fuentes producen la apertura de un vórtice para hacer frente a las adversidades, superarlas y salir de ellas fortalecido o incluso transformado.

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