jueves, 5 de julio de 2012

Entusiasmo



Hace mucho encontré un articulo facinante escrito por el filosofo Alejandro Rozitchner, he tratado de adaptarlo a un espacio mas reducido, espero no haber destruido su esencia:

La inmensidad de generaciones incluyendo la  nuestra ha sido educada en el pensamiento crítico. La idea de que la inteligencia es básicamente pensamiento crítico contiene una filosofía de la vida, una concepción del mundo, que se expresa también políticamente de modo seductor, pero que es, en su base y esencia, una forma triste e impotente de sentir la vida, de situarse en ella, un punto de vista estratégico para generar y regenerar cierto tipo de sentidos miserables y empobrecedores. No nos equivocaríamos al describirla como una visión nociva. Lo que en ella parece ser poder combativo y lucidez se vuelve existencialmente un modismo severo, desconfiado, inhibitorio, que funciona como límite para las intimidades emotivas que arman tanto la riqueza de la vida particular como la de la vida comunitaria, me pregunto: ¿no sería infinitamente más valioso plantearnos como objetivo el desarrollar el entusiasmo?

EL  ENTUSIASMO

                        El entusiasmo es una manera de vivir, no tanto una forma momentánea del humor personal sino una posición existencial. Uno puede optar por reconocerlo o ignorarlo, por darle alas o por cortárselas. Si se lo toma en serio, como manifestación de sentidos personales importantes, se desarrolla un tipo de vida distinto al que surge de maltratarlo, haciéndolo por ejemplo víctima de cuestionamientos y descalificaciones constantes. Es importante argumentar a favor del entusiasmo, tratar de entenderlo y de fortalecerlo, de manera que todas nuestras opciones vitales puedan hacerle lugar y potenciar su propia fuerza hasta donde esta sea capaz de llegar. Esa actitud es la más sana, la más capaz de engendrar bienestar y felicidad, la que encarna el camino de la producción y la creatividad.

El entusiasmo es el punto de vista desde el cual es posible dar con una geografía personal de nuestra existencia. El entusiasmo traza el mapa, localiza los accidentes del terreno y permite encontrar el camino entre ellos. El entusiasmo es una orientación que se desprende de la sensibilidad más inmediata; no es una posición reflexionada que se toma tras un largo momento de quietud, es movimiento, avance, osadía, amor, propuesta, curiosidad, interés, aparición de ideas y de variables. Es necesario despejarle el camino y aceptar lo que traiga, nadie elige con qué va a entusiasmarse. ¿Y si el entusiasmo lleva a opciones negativas, como la drogadicción o la violencia? Otra paradoja: parece ser que tales opciones se presentan con mayor frecuencia cuando el entusiasmo ha sido limitado de manera extrema y no cuando conquista la libertad que exige. Esos resultados negativos tienen que ver con vidas ahogadas, en las que el entusiasmo no encuentra modos de expresión, como pueden darse en estructuras demasiado férreas como para permitir la libre expresión.-

El entusiasmo permite la fluidez de lo propio, la aparición de fuerzas emocionales que irradian su encanto sobre el mundo, poblándolo de posibilidades (o registrando las innumerables posibilidades de la realidad) y dándole a la vida su dimensión precisa: la de una aventura de la que somos protagonistas, seres a cargo dotados de capacidad y deseo. El entusiasmo permite al mismo tiempo salir de la pelea por el sentido que suele por lo general trabarse en formatos críticos y descaminados. (Me refiero al sentido de la vida, es decir, a la saludable sensación de que la vida tiene sentido, generalmente ligada a que el deseo personal logró expresarse y señalar una dirección significativa para el individuo en cuestión). El entusiasmo es el camino a seguir para encontrarse a sí mismo, la serie de vivencias que conducen a quien se entregue a ellas a encontrar la salida de su propio laberinto. El entusiasmo es el combustible de las acciones personales más valiosas y significativas, la caída del temor, la búsqueda de un mundo pleno más allá del universo de objeciones que la sensatez produce y que nos quita expresividad y atrevimiento.

                 Invitemos a nuestra vida al entusiasmo, su presencia multiplicara la fuerza de superación, las oportunidades de cambiar, renovara el interés por las cosas positivas, originara nuevos escenarios.

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