Hace mucho encontré un articulo facinante escrito por el filosofo Alejandro Rozitchner, he tratado de adaptarlo a un espacio mas reducido, espero no haber destruido su esencia:
La inmensidad de generaciones incluyendo la nuestra ha sido educada en el pensamiento crítico. La idea de que la inteligencia es básicamente pensamiento crítico contiene una filosofía de la vida, una concepción del mundo, que se expresa también políticamente de modo seductor, pero que es, en su base y esencia, una forma triste e impotente de sentir la vida, de situarse en ella, un punto de vista estratégico para generar y regenerar cierto tipo de sentidos miserables y empobrecedores. No nos equivocaríamos al describirla como una visión nociva. Lo que en ella parece ser poder combativo y lucidez se vuelve existencialmente un modismo severo, desconfiado, inhibitorio, que funciona como límite para las intimidades emotivas que arman tanto la riqueza de la vida particular como la de la vida comunitaria, me pregunto: ¿no sería infinitamente más valioso plantearnos como objetivo el desarrollar el entusiasmo?
EL
ENTUSIASMO
El entusiasmo es una manera de vivir, no tanto una forma momentánea del humor
personal sino una posición existencial. Uno puede optar por reconocerlo o
ignorarlo, por darle alas o por cortárselas. Si se lo toma en serio, como
manifestación de sentidos personales importantes, se desarrolla un tipo de vida
distinto al que surge de maltratarlo, haciéndolo por ejemplo víctima de
cuestionamientos y descalificaciones constantes. Es importante argumentar a
favor del entusiasmo, tratar de entenderlo y de fortalecerlo, de manera que
todas nuestras opciones vitales puedan hacerle lugar y potenciar su propia
fuerza hasta donde esta sea capaz de llegar. Esa actitud es la más sana, la más
capaz de engendrar bienestar y felicidad, la que encarna el camino de la
producción y la creatividad.
El
entusiasmo es el punto de vista desde el cual es posible dar con una geografía
personal de nuestra existencia. El entusiasmo traza el mapa, localiza los
accidentes del terreno y permite encontrar el camino entre ellos. El entusiasmo
es una orientación que se desprende de la sensibilidad más inmediata; no es una
posición reflexionada que se toma tras un largo momento de quietud, es
movimiento, avance, osadía, amor, propuesta, curiosidad, interés, aparición de
ideas y de variables. Es necesario despejarle el camino y aceptar lo que
traiga, nadie elige con qué va a entusiasmarse. ¿Y si el entusiasmo lleva a
opciones negativas, como la drogadicción o la violencia? Otra paradoja: parece
ser que tales opciones se presentan con mayor frecuencia cuando el entusiasmo
ha sido limitado de manera extrema y no cuando conquista la libertad que exige.
Esos resultados negativos tienen que ver con vidas ahogadas, en las que el
entusiasmo no encuentra modos de expresión, como pueden darse en estructuras
demasiado férreas como para permitir la libre expresión.-
El
entusiasmo permite la fluidez de lo propio, la aparición de fuerzas emocionales
que irradian su encanto sobre el mundo, poblándolo de posibilidades (o
registrando las innumerables posibilidades de la realidad) y dándole a la vida
su dimensión precisa: la de una aventura de la que somos protagonistas, seres a
cargo dotados de capacidad y deseo. El entusiasmo permite al mismo tiempo salir
de la pelea por el sentido que suele por lo general trabarse en formatos
críticos y descaminados. (Me refiero al sentido de la vida, es decir, a la
saludable sensación de que la vida tiene sentido, generalmente ligada a que el
deseo personal logró expresarse y señalar una dirección significativa para el
individuo en cuestión). El entusiasmo es el camino a seguir para encontrarse a
sí mismo, la serie de vivencias que conducen a quien se entregue a ellas a
encontrar la salida de su propio laberinto. El entusiasmo es el combustible de
las acciones personales más valiosas y significativas, la caída del temor, la
búsqueda de un mundo pleno más allá del universo de objeciones que la sensatez
produce y que nos quita expresividad y atrevimiento.
Invitemos a nuestra vida al entusiasmo, su presencia multiplicara la fuerza de
superación, las oportunidades de cambiar, renovara el interés por las cosas
positivas, originara nuevos escenarios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario